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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Croacia para perros: Happy Dog Premium Village. Valamar


En Croacia, casi todas las playas son de piedras, pero no importa porque son suaves y no pinchan.

Como ya os anuncié hace poquito en las redes sociales, tengo que contaros lo bien que lo puede pasar un peludo en Croacia. Creo que es uno de mis destinos favoritos, claro que eso lo digo porque me tratan mejor que a mis humanos. Cierto es que en algunos sitios hay zonas delimitadas, pero en general, eso es un paraíso perruno.
En el puerto, con los pescadores y las gaviotas.
Para empezar, os diré que si viajáis desde la UE, a veces ni te piden el “perroporte”. No es que me parezca bien porque en realidad lo llevamos por nuestra seguridad, pero es un indicativo de que no están esquizofrénicos como en otros sitios. Supongo que te ven la cara de felicidad por viajar con toda la familia y deducen que no hay ningún problema. En mi caso, fuimos en coche atravesando Eslovenia. Pero también podéis ir en avión. Hay aeropuerto en Zagreb, la capital, pero creo que también hay uno más cercano en Pula.
Desde mi experiencia, en todos o en casi todos los restaurantes que he conocido, incluso piden permiso a los humanos para ponernos agua y acariciarnos: “Perdone, por favor, ¿podría ponerle un poco de agua a su perro?”… interesantes, ¿verdad? Y a veces van más allá y te dan una “chuche perruna”.
Aunque lo que os voy a contar ahora os va a dejar con la boca abierta y la alengua colgando.  Happy Dog Premium Village. Creo que no hace falta ni que lo explique. Un pequeño poblado para peludos y amantes de los peludos. Una serie de pequeñas y coquetas casitas, a unos pocos metros de la orilla del mar, donde los perreces somos los amos indiscutibles.

He estado en un hotel para perros. No, no en un hotel que admite mascotas, sino en un hotel para perros, en el que los humanos son bienvenidos. Me explico. ¿Conocéis la cadena Valamar? Ellos tienen varios hoteles en los sitios más bonitos de Croacia y creo que en todos, los peludos tenemos vía libre, pero es que en la Península de Idria, al norte, cerca de Porec… hay una especie de resort gigantesco en el que hay sitio para todo y para todos. Allí puedes ver cabañas, casitas, zona de camping… algunas tiendas de campaña parecían más la jaima de un sultán que otra cosa. Preciosas. Y una zona llamada
Pizza y cerveza para perros. Soy feliz!!
No sé ni por dónde empezar. Cada casita tiene un pequeño jardín, con una caseta (por si uno quiere dormir fuera, pero está permitido totalmente, dormir dentro de la casa) y está vallada para que no se nos vaya de las manos; acceso libre al mar, por supuesto, una zona de juegos… uno de esos parques de Agility donde algunos peludos se entrenan o se divierten corriendo, una tienda con multitud de juguetes, chuches… donde además venden pizzas y cervezas. Pero para perros. Sí, como lo leéis, cerveza para perros. Esta gente sí que sabe. Y una zona spa. Ya sabéis donde nos pueden bañar, cepillar, cortar el pelo y demás perrerías, o simplemente darnos un masaje perruno con grooming (que es lo que nosotros llamamos… que nos rasquen). Lujo. ¿Se puede pedir más? El sitio, para que no dudéis en ir se llama Camping Resort Lanterna y Lanterna Apartaments. Y no, no es nada caro.


Una siesta con mi toalla en la tumbona.
Lo mejor es la convivencia allí con otros colegas de vacaciones y con otros humanos igual de bien educados que los míos. Además, es un sitio tan grande que hay varios restaurantes, bares, terracitas para tomarse un cóctel a la orilla del mar, supermercaditos, tiendas con cosas pero que muy ricas, piscinas, un parque acuático y muchas zonas de juegos, conprograma de animación incluido, para los cachorros de humano. Incluso una especie de banco para cambiar moneda porque allí usan Kunas. Yo no eché en falta nada, la verdad y parece que mis humanos tampoco.
Este sitio que os digo está un pueblecito de pescadores que se llama Tar. Minúsculo. Entre Porec y Novigrad. Con muy buena comunicación por carretera. Muy cerquita de la frontera. Eso sí, tengo que advertiros de que en el control policial para cruzar de un país a otro se organizan unos atascos de horas, así que, por favor llevad agua suficiente que yo pasé un poco de sed mientras esperábamos. Como os decía, está muy bien comunicado y los pueblecitos de alrededor son muy interesantes y tienen muchas cosas que visitar, aunque lo mejor, sin duda, es la comida. Todo es tradicional, abunda el pescado y además es increíblemente barato. Vamos, que yo me puse de pescado sin espinas… fina! Por cierto, si sois de los que hacen turismo entrando a museos y sitios así, en el resort hay unas casetas grandes, donde podéis dejarnos unas horas sin peligro. Bueno ahí… o en las casitas, como queráis. Pero si no, excepto en museos, iglesias, supermercados y sitios así, podemos entrar siempre y no os pondrán problema. Yo incluso subí a un campanario/mirador… y ni siquiera pagué entrada. En algunos sitios hay bebederos para animales y fuentes, pero cuanto más grande es la ciudad, más se complica así que tendréis que cargar con una botella de agua. No sé qué más contaros… a mí me ha parecido un paraíso y me lo he pasado fenomenal. ¡El hotel perruno! Os lo recomiendo mucho y a vuestros humanos, también.

lunes, 13 de febrero de 2017

Brno, una escapada para viajar con perro



Aquí estamos otra vez, esta vez he viajado a Brno. Es una ciudad al sur de Chequia. ¿Qué os imagináis? Pues me encantado. Tengo que deciros que ha habido algunas cosas que me han sorprendido mucho y para bien, por ejemplo… cuando mi humana entra en una tienda o un local, siempre pregunta si me dejan pasar o si me tengo que quedar fuera. En Brno la gente nos ha mirado con sorpresa e incredulidad… como si les pareciese raro que en algún lugar del mundo los perreces no pudiésemos entrar en esos sitios. Vamos que lo daban por hecho: ¡Claro! ¡Naturalmente! Contestaban todo el tiempo con cara de interrogación. Qué suerte deben de tener los peludos que viven en esa ciudad. 

Os contaré. La comida me apreció espectacular. Por supuesto, ya os he dicho que en todas partes te tratan como a un cliente humano y el platito de agua no falta nunca. Pero es que además la comida está especialmente buena. Bueno, supongo que si eres de los que comen como los conejos, lechuguita y zanahorias igual pasas hambre, pero si te gusta la carne y los guisos fuertes… esta gente tiene una mano colosal. Lo que yo probé me gustó mucho, pero lo que olí…. Eso no puedo ni describirlo. Además tuve la suerte de llegar a la plaza principal de la ciudad cuando había algo como una feria de gastronomía con casetas con deliciosas y gigantescas sartenes, llenas de manjares. Eso sí, el ingrediente común en todos los guisos es la grasa, menos mal que yo la operación perrikini la empiezo en mayo… Riquísimo.

En cuanto a la ciudad, ¿Qué puedo deciros? Es pequeña. Es más bien un pueblecito, al menos el centro porque desde la catedral, que está arriba del todo, en lo más alto de la urbe, se pueden ver suburbios y barrios nuevos de esos con 14.000 horribles casas todas iguales, de esas urbanizaciones de pareados que los humanos construyen sin conocimiento en cualquier sitio y que están lejos de la ciudad, mal comunicados y encima de ser feos hacen feo el paisaje… y que deben de ser baratos porque a los humanos les chiflan… pues sí, en Brno también había. Pero si no miras hacia esa zona, el resto de la ciudad es pequeña. El casco histórico es muy bonito, aunque me sorprendió que junto preciosos edificios modernistas e incluso oros más antiguos, medievales, están construyendo edificios contemporáneos… de esos supermodernísimos que son muy bonitos, pero que hay que saber dónde colocarlos. El resultado es como poner un tanque dentro de una catedral…. Horrible. Parece que están todavía descubriendo el “futuro”. 
 
Bueno, decía que la ciudad es pequeña y se puede ver fácilmente en un día o en dos como mucho. Hay bastante que ver y pasear es la mejor manera. Yo desde luego, si el camino no es excesivo lo prefiero. Además, al tener ese carácter de pueblo grande, en algunas zonas pude ir sin correa y nadie me dijo nada. Por cierto, sé que lo preguntaréis. Si vais a ir volando, seguramente os pidan el perroporte… pero si vais por carretera o tren… no te piden nada de nada. Vamos que yo me enteré de que habíamos cambiado de país cuando llegué y olí a los peludos de allí. Es una excursión cortita, una escapada perfecta y me parece que muy barata. Aunque tened en cuenta que esa gente usa una moneda que no es el euro a pesar de formar parte de la UE. Son coronas checas. Pero ya os digo que muy barato, lo que significa que pude comer mucho, mucho. Me gustó y os lo recomiendo para que llevéis a vuestros humanos de viaje. Porque además los humanos de allí son la mar de simpáticos.

miércoles, 11 de enero de 2017

Perros en Budapest en invierno



El viento fue terrible durante todo el día
Guarecidos unos minutos

Hace un par años ya estuve en Budapest, en primavera. Me encantó y la experiencia me pareció increíble porque todo el mundo me trató fenomenal. Así que me he decidido a ir de nuevo, pero esta vez, en invierno y con mi prima Pizca que no conocía la ciudad. Mi sorpresa ha sido muy grande. No sé si es que las personas que viven en la ciudad no son las mismas en una estación y en otra o si es que el frío no les gusta y están de mal humor… pero el cambio ha sido radical.
De hecho, la mutación ha sido tan grande que no sé ni cómo explicarlo. 

Por ejemplo, en la plaza donde está el Bastión de los Pescadores, hay una especie de bar acristalado. La primera vez que fuimos, mis humanos estuvieron allí tomando algo y a mí me trajeron un gran cuenco de agua con un montón de piropos por lo graciosa que soy… pues esta vez, en el mismo bar, según entramos, la mujer que estaba al otro lado de la barra le preguntó a mi humana muy despectivamente: “¿Qué es eso?”… mi humana que no sabía a qué se refería le preguntó y la especie de bestia parda nos soltó a bocajarro:
“¡Eso son perros! ¡fuera!”… con cara de pasmo, ni nos despedimos, media vuelta y a seguir buscando. Así fue todo el día, cuando no era que no se admitían perros era que el establecimiento estaba lleno, así que la aventura no fue demasiado recomendable. Pasamos muchísimo frío. Sobre todo, mi prima, que es pequeñita y no tiene ni la mitad de pelo que yo.
Cruzar el puente fue toda una proeza. ¡Qué frío!

La primera vez que fui, todo el mundo me acariciaba y les preguntaba a mis humanos cosas sobre mí, me daban chuches y me decían cosas bonitas. Esta vez… la única persona que se acercó a tocarme, fue una señora que luego resultó que era alemana… al menos, y para ser justos, esto fue así en toda la zona turística e incluso en la carretera, en las gasolineras (eso ya sí que no lo entiendo… ¡en las gasolineras!) pero no en toda la ciudad. Tuvimos que andar mucho rato para encontrar personas amables, de las que había encontrado en primavera. Gente que me pareció incluso más agradable desde de todo.

Pasaron muchas horas hasta que conseguimos un lugar donde descansar.
Además, según mi humana, los precios habían subido mucho. No sabría decir… yo nunca pago la cuenta y a mí me llevan mi comida de casa. No sé, salvo contadas excepciones, en general, este viaje no me gustó nada, parecía como si toda la ciudad estuviese enfadada y sí, hacía frío, pero en un lugar así, ya deberían estar acostumbrados a pasar frío, ¿no? En cualquier caso, de momento sólo os puedo recomendar que viajéis cuando hace calor.